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Los Monos de la Clave
 
Director: Jose Luis Balbin
 
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06-02-2012
SER PROGRESISTA

La mayor parte de los políticos presumen de ser progresistas, pero ¿qué significa ser progresista? ¿qué es progresar?

Si comparamos una sociedad en la que las mujeres no tienen reconocidos los mismos derechos y oportunidades que los hombres con otra donde los tengan por igual, consideraremos a la segunda más progresista.  Pero esto ¿qué significa? que en la segunda se ha alcanzado una mayor igualdad, mejor dicho la igualdad, porque ésta no puede ser mayor o menor, sencillamente o es o no es, no debe hablarse de igualdad mientras exista una desigualdad por pequeña que sea.

Si nos fijamos en un territorio donde domina la ley del más fuerte o de quien mejor dispara el revólver y en otro en el que la fuerza o las armas que tengas no puedes usarlas contra nadie salvo en legítima defensa, porque has de someterte a las leyes democráticamente aprobadas, consideraremos a este último territorio más avanzado.  Progresista será por tanto el que tenga una justicia efectiva para todos y respete desde el primero al último los derechos humanos.  Dicho de otra manera aquel territorio donde el más débil pueda imponer sus razones, si son justas, al más fuerte.  Sin embargo, en este punto se produce una paradoja, para una gran parte de la izquierda se considera más progresista el rechazo de la pena de muerte pero también el aborto libre.

Si contraponemos una sociedad donde impera una dictadura a otra democrática, creo que nadie pondrá en duda que la dictadura nunca puede ser progresista, sea de derechas o de izquierdas, porque un régimen totalitario siempre es incompatible con la libertad.  Y no existe verdadera libertad si no se respetan todas las libertades con minúscula.  Por citar alguna, la de expresión, de manifestación, los derechos de sindicación, de huelga, etc.

Si hablamos de un país donde hay cientos de miles o millones de personas, sobre todo niños, ancianos y enfermos, que no tienen qué comer, será mucho más progresista otro en el que exista un racional reparto de la riqueza destinando lo necesario a ayudas sociales en alimentación, sanidad, educación, pensiones, etc.

En definitiva, para saber quién es más progresista habrá que ver con qué entusiasmo y sinceridad está dispuesto a luchar por la igualdad, la justicia, la libertad y el reparto de la riqueza.  Pero es curioso observar que juntas, esas cuatro bases para una buena convivencia, sólo se pueden dar en democracia, por lo que cuanto más convencido demócrata se sea más verdadero progresista se podrá ser.  Eso explica que los nórdicos estén catalogados entre los más progresistas del planeta.  Por un país donde imperen esos cuatro objetivos merece la pena luchar, cada uno desde donde pueda y con las fuerzas de que disponga, porque creo que a todos nos gustará vivir en una sociedad así.

Otra cuestión, no menos importante, ahora que tanto se habla de la “aldea global”, sería plantearnos estas mismas diferencias, no ya entre habitantes de un estado sino entre ciudadanos de democracias más o menos alejadas, como podrían ser España y otra africana -si se encuentra alguna- al menos en lo que toca al reparto de la riqueza.  Puesto que unos y otros somos personas, deberíamos destinar a ese fin, como mínimo, un pequeño porcentaje que ayude a paliar las desigualdades extremas.  Pero esto puede ser tema para otro día.

Autor: ALONSO QUIJANO

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