La Clave
Los Monos de la Clave
 
Director: Jose Luis Balbin
 
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21-11-2011
SORAYA

    Toda una legislatura (o dos) tuvo que esperar Rajoy para empezar a desarrollar sus planes y formar su propio equipo directivo en la jefatura del PP. Antes, la proyección no extinta de sus antecesores se lo impedía. No es que le impusiesen viejos derroteros, sino que el aznarismo era protagonista porque seguía demasiado presente. Normal. Los padres políticos no son lo mismo que los hijos, ni los hijos que los padres. Cada maestrillo tiene su librillo. Había pasado lo mismo con anteriores líderes políticos y sus sucesores: con Fraga, con Carrillo, con Oscar Alzaga, etc.
    En su caso, Rajoy se enfrentaba además con una lucha –más exagerada que las de costumbre- por el liderazgo dentro de su partido, al que aspiraban un abanico seminominado de candidatos. Si a eso se añadía que llegaba con una primera derrota electoral –inesperada, sí, pero también sorprendida por un golpe terrorista sin precedentes- su necesidad de una espera paciente fue ineludible.
    Por fin, sus auténticos nombramientos comenzaron a emerger. Algunos, provenientes de las antiguas huestes, pero otros bastante nuevos e inesperados. De todo ha habido. En unos casos ha tenido acierto; en otros no o, por lo menos, están por ver. De entre ellos, ha surgido una figura brillante. Procedente de los fichajes anteriores de Valladolid y con una imagen inicial aparentemente con mucho que aprender, Soraya es una figura nacida para la política, para la alta política. Al principio daba la impresión de ser excesivamente novicia. A muchos de sus compañeros de partido no les gustaba su carácter y les parecía demasiado endeble para el trasiego político. ¿Endeble? Aparte de su capacidad de trabajo y de su preparación, pronto mostró cualidades sorprendentes. No sólo entre los desconfiados de sus propias filas, sino entre los contrincantes del PSOE. Mayormente, por parte de Zapatero, de la Vicepresidenta y de Rubalcaba. El inicial afán de ningunearla y ridiculizarla, fueron cañas que pronto se tornaron lanzas. Con respecto a ella resultó menor la capacidad de desparpajo desde el gobierno que desde la oposición. Más pronto que tarde, decrecía a toda velocidad el ninguneo y aumentaba el respeto generalizado.
    Ahora suene Soraya para altas responsabilidades en el posible próximo gobierno. Lógico. Es de los pocos vaticinios que no fallarán. No sabemos si en otras elecciones, pero en esta nominación del PP, Rajoy no se ha equivocado. El futuro lo probará.

P.S. Y además, no sé si con un pan, pero sí con un niño debajo del brazo-

Autor: José Luis BALBÍN

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