La Clave
Los Monos de la Clave
 
Director: Jose Luis Balbin
 
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02-07-2012
LOS PELMAZOS SECTARIOS

Desde la mayoría de edad, todavía entonces no poco adolescente, intento huir de las
ideas fijas, los lugares comunes y los empecinamientos…, por si el error . Y no hay manera de
conseguirlo. Así se explican algunos conflictos, no pocas guerras y hasta (cuestiones de piel
aparte) los simples odios individuales. Los argumentos de descarado interés egoísta son más
entendibles, aunque no más razonables. Los enfrentamientos bélicos, por ejemplo,
frecuentemente tienen que ver con el dominio de territorios, o el expolio de riquezas o el
exterminio de poblaciones enteras… No se trata de eso. Se trata de los empecinamientos, casi
siempre inútiles, cuando no imbéciles.

Después de haber ratificado muchas veces mi vinculación al mundo de la duda
aprendido de los griegos, constato casi cada día que los sectarios nos ahogan. Y lo que es peor:
a menudo por incultura. Por eso desconfío también de los axiomas o simples hechos con los
que se empeñan en desinformarnos los “wickipedia” de turno, aún a través de datos sin
importancia, y que los empecinados o incultos no se molestan en rectificar. Un ejemplo
mínimo entre tantos: estoy harto de leer, en supuesta documentación erudita, que nací en
mi querido San Esteban de Pravia. Pues no: nací en Pravia, e ímprobo resulta conseguir que
rectifiquen el dato.

Acabo de leer, también por ejemplo, en un artículo sobre la apropiación de la
televisión por parte de los partidos políticos, que yo soy “de izquierdas”. De los demás
nombres que citan al respecto, casi todos han estado adscritos por lo menos a algún partido
político. No es mi caso. Desde la más pretérita adolescencia, jamás me he pronunciado por un
partido. Supongo que el falso dato procede de mis afinidades intelectuales y personales, pero
no por militancia alguna. Por eso todos los imbéciles sectarios me suelen adscribir al partido
al que detestan. Y por eso también los sectarios imbéciles –repito: los sectarios imbéciles- me
sitúan caprichosamente donde quieren…, a lo que parecen tener derecho.
Desgraciadamente para ellos y por suerte para mi, quienes me han elegido para algún
trabajo, lo han hecho creyendo en mi capacidad para la imparcialidad. Hasta que a ellos
también les de por incurrir en el “no es de los nuestros”. Mis poderes son éstos: en todos los
partidos políticos tengo amigos y adversarios. Procuro que sean las mejores personas, los más
inteligentes y de los que más pueda aprender. De hecho, algunas posturas pueden parecer
más derechosas o izquierdosas, pero merced a razonamientos equivocados, o no, pero
siempre coherentes.

Gooebels había inventado lo de que una mentira suficientemente repetida se
convierte en verdad. Por eso renuncio a convencer a los sectarios. Si me son de difícil
deglución no es por sectarios, sino por pelmazos.

Autor: José Luis BALBÍN

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