La Clave
Los Monos de la Clave
 
Director: Jose Luis Balbin
 
| Inicio | Artículos Balbín | Hemeroteca | Colaboradores Actuales | El Triángulo | Errores Judiciales | Videos | Denuncias | Anuncio
25-05-2011
Los Empecinados no aprenden

Acabo de oír a una periodista empecinada. Insiste en la chulería de Cascos cuando, en su momento, tuvo una entrevista crucial con Rajoy exigiendo el oro y el moro. Creo, más bien, que fue Rajoy el que ofreció el moro y el oro. Cascos ya se había rebajado bastante, poniéndose a disposición del partido, si el partido lo necesitaba; es decir, lo único que el partido exigiera siempre, incluso cuando él mismo era “general secretario”. Parece ser –no me hace falta saberlo con seguridad: las versiones difieren- que más bien fue Rajoy quien le dijo estar de su lado. Aunque le pedía conseguir unanimidad en la propuesta asturiana, empresa imposible, puesto que el único que repartía el cocido en Asturias era el alcalde de Oviedo, que había pasado de calificar a Cascos de galáctico enviado por el cielo a decir que su antiguo jefe estaba vetado, aunque volviera a nacer. Es evidente que a Rajoy esa música le sonó bien, puesto que redobló el galimatías asturiano, inventándose varias candidaturas posibles según él, bien que sin ningún respaldo democrático ni de las bases. Para arreglarlo DEMOCRÁTICAMENTE, Cascos sugirió entonces elección de candidato desde un congreso regional extraordinario: siempre sin respuesta, es decir, el alcalde lo vetaba sin siquiera asistir a un solo pleno municipal, la dirección en Asturias no se reunía, el nombramiento de candidato entre una terna propuesta por Gabino en la que eligió, cómo no, a una semidesconocida concejala suya. No hubo ni siquiera respuesta. Inmediatamente comenzaron los insultos de toda índole, repetidos y a cual más hortera y zafio. Cascos se quejó a “Génova” hasta tres veces: por escrito, también sin respuesta ni medidas disciplinarias. Mientras tanto, otra enemiga visceral de Cascos, elegida como candidata en Gijón, donde las victorias del PSOE eran legendarias, se había convertido en el pepito grillo encargado de llenar de porquería las orejas de una Cospedal que no quería ni oír hablar de quien podía hacer saltar por los aires ciertos pactos entre la corrompida Caja la Mancha y la “aliada” Caja Astur, en manos del PSOE. (¿Saben lo del mudito cabreado provocado por Al Capone?: “Pero ¿tu no eras mudo?” “Es que llega un momento en que hacéis hablar hasta a las piedras”).

Lo del PP, con sus responsables a la cabeza, no fue una catarata de acciones disciplinarias, sino de ninguna acción disciplinaria y remolino de humillaciones. Durante bastante más de un año, Cascos tragó y calló. El, que siempre se dijo hombre disciplinado de partido, se convenció de que los únicos que habían tomado el mando querían que se muriese políticamente. Solo unos pocos. Porque los Aguirres, Arenas, Feijóos, Matos y otros, sí lo querían como candidato. Hasta éstos tuvieron que disimular su opinión ante la corrupción supuestamente disciplinaria.

Lo mismo ha ocurrido con tantos y tantos periodistas; especialmente, los asturianos corrompidos, porque la mayor parte de los “nacionales” ni siquiera se han molestado en seguir de verdad la historia del culebrón. Muchos han preferido, incluso, aceptar el veneno incompetente de la secretaría general. Ninguno de ellos se ha enterado de que, cuanto más veneno, mejor electoralmente para Cascos. Los asturianos de base supieron distinguir entre la escatología verborreica y lo que de verdad se estaban jugando.

Bueno. Los corruptos ya tienen ahí los resultados. Abajo Asturias, abajo Gijón, insuficiencia en Oviedo, catástrofe en muchos ayuntamientos. Todo en beneficio de los asturianos. A la vista de los resultados, los políticos del complot y sus periodistas de cabecera deberían haber aprendido. Pues tampoco. Emulando u obedeciendo a los complotadores, continúan con la misma chulería que han atribuido a su pretendida víctima. Como ellos, algunos medios han pasado de los grandes elogios a la incongruencia siempre desinformada. Creen que quien venció en la guerra de las Galias y corrió el riesgo de cruzar el Rubicón va a amilanarse ante las nuevas advertencias. El partido no ha terminado, y no sólo en Asturias. Creen que sólo ha sido una cosa de “pelillos a la mar”, olvidándose de la devastadora persecución y los implacables insultos. Cascos es quien debe y puede ser generoso. Los recalcitrantes no aprenden. Ya aprenderán.

Autor: José Luis BALBÍN

Copyright © 2011 Pravia Imagen y Comunicación, S.L. Todos los derechos reservados | Aviso Legal | Contacto