La Clave
Los Monos de la Clave
 
Director: Jose Luis Balbin
 
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16-05-2011
Imputables e Imputados

Entre las muchas dudas y confusiones que el sistema produce, una de las frecuentes es la de la calificación de “imputado” en muchos casos ante los tribunales. Aunque probablemente hay que tener una seguridad moral my complicada para querer ejercer en sociedad como juez, no es demasiado difícil llegar a la conclusión de que “el que la hace debe pagarla”, aunque también sea polemizable en cada caso la proporción de culpa y del castigo correspondiente. El caso es, en fin, que “la imposición de una pena” probablemente evita más daños sociales y nuevos delitos. Los jueces son necesarios, pero también es necesario tener
autocomplacencia moral para desear ejercer como juez. Baste por ahora con hacer un alto en la calificación jurídica de “imputado”.
Se ha extendido la costumbre de casi identificar la palabra “imputado” con la de “condenado”. Como todos los juristas saben, hay diferencias entre lo de procesado, condenado y tantos otros calificativos, incluídos los puramente procesales y los recursos correspondientes. Por algo se ha dicho de nuestro sistema jurídico que es ”garantista”, lo que está muy bien, puesto que implica la capacidad de evitar muchos errores. Y sin embargo, la historia del Derecho está llena de errores con sentencias que la sociedad también califica de errores. Es el caso de muchos de los “imputados” en juicios, y la prueba es que se ha puesto de moda decir que algunos imputados sufren la “pena de telediario”.
Yo añadiría más, pero esa expresión es suficientemente significativa. Está bien que los imputados de los que se acaban deduciendo consecuencias penales reciban justo castigo. Pero de momento son tratados por muchos medios de comunicación y no pocos de incomunicación como delincuentes. ¿Y si, al final, se prueba que no lo son? A muchos, para entonces, ya se les habrán hundido sin remedio sus vidas familiar, laboral o social, cuando no también la puramente física. Es lo más frecuente en los casos de imputaciones políticas. Son muchas las que acaban en nada, salvo para los imputados.
¿Qué ocurrió con personajes como el de Demetrio Madrid, que pasó del proscenio a la ausencia definitiva de la política pese a ser declarado inocente? ¿Quién le restituye todo lo perdido? ¿Qué ocurre a menudo con tantos ciclistas “imputados” vertiginosamente e “inocentes” después de largo tiempo?
Hay que evitar cualquier tipo de indulgencia hipócrita con los delincuentes, porque que multiplica los empecinamientos delictivos. Pero hay que extender el rigor penal a la frivolidad de muchos imputadores. Como decía un personaje conocido: “A Fulanito ya le tengo
en el punto de mira. Le voy a levantar un infundio, que le hundo para toda la vida”. Eso es lo que tampoco puede salir gratis.
Estos días está de moda el caso de Marta Domínguez. Hay un montón de probables delincuentes que llevaban semanas condenando a la sacrificada atleta a “penas de radio, de televisión y de prensa escrita”. Ellos también son sospechosos. No debería salirles gratis toda la porquería que han estado insinuando. Algún castigo serio han de sufrir por su frivolidad o maliciosidad delictiva. ¿De qué manera suficiente van a resarcir a la deportista?

Autor: José Luis BALBÍN

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