La Clave
Los Monos de la Clave
 
Director: Jose Luis Balbin
 
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16-06-2012
El ESCANDALOSO DESCRÉDITO DE LA JUSTICIA

Ya he contado alguna vez el yuyo que me producen algunas profesiones de especial
responsabilidad: legisladores, médicos de supuestamente terminales, sacerdotes confesores,
jueces y fiscales… Un famoso fiscal que fue protagonista de un programa de “La Clave” de
televisión titulado “Errores judiciales”, comenzó su intervención quejándose irónicamente del
título: “Debería ser –dijo- ¿aciertos judiciales?” La justicia a destiempo suele ser injusticia.
Los gitanos son más dramáticos todavía: “pleitos tengas y los ganes… “ ¿Cómo atreverse a
decidir sobre controversias ajenas, sobre libertades, la prisión o, en general , sobre el
destino de otras personas? Yo no me atrevería, pero son legión los que sí se atreven.

Para empezar, en mi época de estudiante de Derecho, aprendí que las circunstancias de un
inculpado pueden ser agravantes, atenuantes, eximentes…, con la sutileza exquisita de que
un embriagado agresivo puede sufrir una agravante o beneficiarse de una atenuante, según
sea habitual su agresividad etílica o puramente circunstancial. Por ejemplo también, la
eximente de “ estado de necesidad” no suele ser aplicada (personalmente no conozco ningún
caso) por una madre que consiga como pueda alimentos de supervivencia pasa su bebé. Más
ejemplos: si la misión del fiscal es la defensa de la legalidad –no necesariamente siempre
en perjuicio del acusado-, se supone que los fiscales pueden desistir de sus acusaciones en
plenos juicios, en atención a los argumentos correspondientes de las defensas; pues bien,
independientemente de los asuntos no admitidos a trámite con razonamientos evidentes, en
una encuesta que me molesté en hacer entre abogados veteranos, supe de un solo defensor y
en un solo caso, que se encontró agradablemente sorprendido con el desistimiento por parte
de la fiscalía.

Si añadimos la sospechosa impunidad en la que se guarecen todas las corporaciones
profesionales (en su momento habrá que tratar de otras), es evidente por qué la justicia
hunde cada día más su credibilidad entre el conjunto de los ciudadanos.

Autor: José Luis BALBÍN

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