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Los Monos de la Clave
 
Director: Jose Luis Balbin
 
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15-12-2013
EDIFICAR SOBRE EL EGOISMO

Hablemos claro, sólo hay dos maneras de afrontar los graves problemas territoriales que atravesamos: la primera, recomendada por todo el mundo, con la que siempre quedamos bien, la políticamente correcta, contra la que nadie va a poder atacarnos, la del gran consenso (un consenso similar al que se obtuvo con la constitución), la del DIÁLOGO INGLÉS, no un diálogo en el que cada parte tiene que ceder un poco para enriquecerse con lo que cede la otra parte, sino el diálogo para quedar bien, para que no puedan decirnos que no dialogamos, pero un diálogo sin fin, cuyo ejemplo paradigmático es Gibraltar, tres siglos dialogando y estamos donde estábamos, en el principio.  Este enfoque es aparentemente perfecto pero absolutamente inútil, si lo que buscamos es algún resultado.

La segunda forma de encarar la situación en la que estamos inmersos, pasa por un DIÁLOGO A LA ESPAÑOLA, noble, como cuando se enfrentaban dos vendedores de navajas en las estaciones de Albacete, que dejaban a un lado toda su mercancía punzante y dirimían sus diferencias con las manos, no dialogar para presumir de moderados y hacer que pase inútilmente el tiempo, un intercambio de propuestas sincero, buscando de verdad acuerdos y dentro de lo que se considera posible –como se dice del arte de la política– y hoy sólo es posible conseguir suficiente consenso para algunos temas puntuales, aislados pero asumibles por un mayor número de diputados, ir aportando razón a razón, reformando el texto poco a poco, robusteciéndolo, si sólo se puede un párrafo aislado, pues uno mejor que ninguno, empezando por los más fáciles de consensuar, al estilo de las enmiendas a la constitución norteamericana, no pretender cambiarlo todo de una vez.

 

Y, si realmente se quiere avanzar, hay que ser prácticos.  Dejar los discursos demagógicos para los mítines con los correligionarios.  No abusar de los latiguillos bien sonantes, sin contenido concreto, de las generalidades, del buenismo, de decir que todo saldrá bien porque el pueblo es muy sabio y decidirá siempre lo que es mejor.  Gravísimo error, decidirá siempre –salvo muy honrosas excepciones– lo que crea que le conviene más.  Hay que apoyarse en el EGOÍSMO de cada cual.  Esto no lo pueden decir los políticos pero es la mejor manera de asegurarse un buen resultado.  Construir (léase legislar) apoyándose en la buena voluntad de la gente es edificar sobre arenas movedizas.  Sólo se construye sobre algo sólido como una roca cuando se hace teniendo muy presente qué es lo que quiere conseguir el “sano” egoísmo de los ciudadanos.

 

Autor: ALONSO QUIJANO

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